De Otros Lados (capítulos prescindibles)

II

Publicado por Principe Mishkin el enero 6, 2019
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En la turbulenta espera de este sueño inacabado

Se cumplen mil llantos

bendigo a mis cadáveres que me han acompañado

Recordándome todo el tiempo que soy yo quien se ha cincelado

Un bello ruiseñor con su pico cantor, se transforma en un cuervo que roe mis pensamientos

Horada mi ser desde sus entrañas

Y del putrefacto agujero un gusano evidencia que existir es arrastrarse

Hemos venido aquí  con la certeza de que no permaneceremos

Quedarse y arrastrarse, contemplando la ilusión

De abrazarse para siempre con aquella estrella

Que sirvió de guía a un peregrino

Que perdido en el desierto de la resignación

Siguió aquella luz hasta olvidarse de qué huía

 

Emiliana y Mauro

Los de negro

Publicado por Principe Mishkin el enero 3, 2019
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Pizarnik es una persona que se viste de negro, como yo.

Rara vez visto otros colores, pero eso ahora no importa.

 

Porque en lo negro puede caber el infinito

Pero que hacer cuando el infinito no me basta

Pensaba en su lógica antes de conocerla.

 

La identificación me llevó a pensar, ¿qué tengo para dar?

¿Puedo dar? Quien me juzgó para que yo piense en esto.

Siempre estoy enredada entre rosales, y ella me acaricia diciendo que puedo dar algo en este dolor.

 

Una copa de vino basta para dar forma a la máscara

En ella me ocultó y juego con mis amigos imaginarios a las escondidas

Nunca me toca contar ya que saben que nunca encuentro lo que busco

 

Por eso estamos siempre velando al muerto. Esa infancia que perdura y esos labios que no besan.

A veces siento que vuelo, y es una pretensión mediocre para cualquier Burgués, o burguesa.

quien no encuentre camino en esta tierra

que me encuentre aquí con alguien haciéndolo

Es el momento de arrojarse al vacío y las alas por la fuerza surgirán.

 

 

Mauro y Emiliana 3/1/2019 inspirados en Alejandra en Simone, Sartre Lacan, Freud, Camus, Dostoievski y muchos otres quedan por fuera. Amor, bronca contra la academia y un poema.

ANARCOS-

 

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Un rábano…

Publicado por Muchachapielderayón el noviembre 28, 2016
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Un rábano me importa, y la figura de las santas
ascendidas de la nada. La nada como ultraje
superior; el amor, sin duda una cuestión
salvaje. ¡Oh el seguro sereno
de quedarse en casa, en el oscuro corredor
de persianas entornadas, y vivir como las plantas.

Mirta Rosenberg

Tenientas corruptas

Publicado por Muchachapielderayón el noviembre 20, 2016
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«Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.
Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo  parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia. Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí. Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado. Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso social entre otros. Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado, lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable. Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger, esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos.
Porque el ideal de mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, madre realizada pero no desbordada por los pañales y por las tareas del colegio, buen ama de casa pero no sirvienta, cultivada pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, esa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista.»

Fragmento extraído de ‘Teoría king Kong’, de Virginie Despentes.

Reseña de Raíz Spinetta (Tributo Folclórico)

Publicado por Principe Mishkin el agosto 4, 2015
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El álbum triple, denominado “Raíz Spinetta” presenta 53 canciones de Spinetta versionadas con elementos propios de la música folclórica en una edición de lujo que incluye tres dibujos originales de Spinetta, más las fotografías, el diseño gráfico y las fotos de Alejandro Ros y Eduardo «Dylan» Martí, quienes fueron sus colaboradores habituales.

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Bajo la dirección general y artística de Néstor Díaz y Mauro Torres, participaron del proyecto Teresa Parodi, Sandra Mihanovich, Suna Rocha, Rodolfo Mederos, Bruno Arias, Lito Vitale , Juan Quintero, León Gieco, Juan Carlos Baglietto y Liliana Herrero entre otros.

También colaboraron artistas que en distintas épocas trabajaron con el Flaco como Machi Rufino, Juan Del Barrio, Leo Sujatovich, Grace Cosceri, Marcelo Torres y Rodolfo García.

El material se compone de registros originales, realizados en 22 estudios de Buenos Aires entre marzo de 2013 y julio de 2014, excepto «Bagualerita», canción dedicada por Spinetta a Herrero y publicada en “Este tiempo” (2011).

Los arreglos de las 53 canciones estuvieron en algunos casos a cargo de los propios intérpretes y, en otros, de Pablo Fraguela, Darío Barozzi, Marcos Di Paolo, Guille Arrom, Pepe Luna, Ernesto Snajer, Mariano Agustoni, Sebastián Castro y Néstor Díaz.

“La idea del disco fue expandir la obra tan personal de Spinetta y presentar sus canciones dentro de las formas del cancionero popular argentino, para acercarlas a otras sensibilidades, para redescubrir y celebrar la herencia de un genio único en su raza y también como una invitación a bucear en su herencia mágica”, afirmaron los directores Díaz y Torres.»

Según sus impulsores originalmente, y luego de meditar largo tiempo de que manera titular este tributo llegaron de manera provisoria a nombrar el proyecto como “Raíz ibera” tratando de unir palabras con connotaciones de nuestro folclore con el nombre de la calle donde vivió casi toda su vida Luis Alberto. Además que pretendían no incluir el apellido del artista en el titulo para no convertir este sentido homenaje en una excusa comercial. Pero en el momento de comunicarse con Catarina Spinetta para solicitar autorización para lanzar el disco, fue ella quien sugirió usar su apellido en el título y el proyecto empezó a contar ya con su nombre definitivo.

«Desde el vamos -agregó Torres- nuestra intención fue que concretar el proyecto y recibir la aprobación de la familia y de los músicos que tuvieron una maravillosa predisposición y por eso es que las regalías serán donadas a la Fundación Huésped”.

A su vez, Díaz apuntó que «cuando murió Luis, supe que no iba a recibir nada más de esa genialidad y entendí que debía hacerle una devolución, por lo tanto nunca se nos hubiese ocurrido comerciar esto y decidimos colaborar con Huésped porque, aunque no tenga prensa, el SIDA no ha desaparecido».

En 1982 Luis Alberto Spinetta editó Kamikaze, un manifiesto estético de la canción, en el que aparecía una de las zambas más hermosas de la música argentina: “Barro tal vez” es, quizá, la primera línea de contacto conocida entre Luis Alberto Spinetta y el folclore. Escrita por el Flaco a sus 15 años, cuando Almendra no era siquiera un proyecto. La aparición de esa zamba no tuvo demasiado eco en los músicos del folklore de su tiempo, pero siguió latiendo en el inconsciente colectivo de la música de raíz hasta que llegó al encuentro de una de las madres del folklore: Mercedes Sosa. La versión a dúo entre Spinetta y la Negra Sosa, incluida en el disco Cantora, fue todo un gesto estético. Esa canción reflejaba la pulpa de un músico de rock acunado en el seno de la Pachamama, que volvía de alguna manera a su raíz original.

Esa relación temprana del Flaco con el folclore se enlazaba a los primeros acordes que sacó en su guitarra entonando alguna zamba clásica, por tener un padre cantante de tangos o escuchar con devoción a Waldo de los Ríos, o la propia Mercedes Sosa.

No sólo participan músicos del folklore, sino también muchos que tocaron con Spinetta, que aportan sus versiones: Machi Rufino, bajista de Invisible, se luce cantando en «Enero del último día»; Rodolfo García, baterista de Almendra, recrea «Campos verdes» con aires de malambo; Leo Sujatovich, tecladista de Jade, cruza la sonoridad spinettiana con citas a «Zamba para no morir», y Marcelo Torres, bajista de Los Socios del Desierto, encuentra el espíritu vidalero del Flaco en la potente versión de «Fuga capella» con caja.

Las voces templadas y aguardentosas de Nacha Roldán y Ángela Irene les dan hondura, rusticidad épica y un sonido del folklore de los 70 a «Tema de Pototo» y «Crisantemo», respectivamente. Mientras que el cantautor jujeño Bruno Arias hace olvidar hasta la versión de Cerati de «Bajan» con un aire andino que lleva el tema a territorios ancestrales. El huayno revela un aspecto escondido de «Bajan» y es quizás la mejor versión del disco. Mientras que «Plegaria para un niño dormido» parece la canción perfecta para Teresa Parodi, como si Spinetta la hubiera pensado para un gurí del Paraná.

De los artistas nuevos sorprenden la cantante Silvia Salomone (integrante del grupo del Negro Aguirre) y Alfonso Bekes con «Miguelito, mi espíritu ha partido hace tiempo». Los María y Cosecha se apropian de «No te busques ya en el umbral (Umbral)» y le hacen justicia con sus arreglos de aires andinos. Otras perlitas son «Fuji», a cargo de Juan Quintero -síntesis perfecta entre interpretación y recreación-; la versión en marimba de Marcos Cabezas en «Corto»; el mundo bagualero que le imprime Baglietto a «Es una lejana playa de animus», y la originalidad de Grace Cosceri, en «Asilo en tu corazón». Son muchas versiones; en todas, Spinetta se vuelve canción, barro tal vez.

Otra cuestión importante de este registro es que viene a continuar en una senda de de-construcción de ciertas antinomias inexplicables que han entorpecido durante muchos años estos saludables vínculos entre los diferentes géneros de la música popular Argentina. Desde la antinomia folclore / tango donde se refleja la gran antinomia nacional interior /capital hasta llegar a dualidad entre lo viejo y lo nuevo con la llegada del rock. Estos falsos enfrentamientos fueron diluyéndose gracias a la curiosidad y modestia de los grandes que se han encargado de tender puentes para que diferentes públicos puedan acercarse a géneros que estaban vedados a causa de estos pre conceptos. Hasta la aparición de León Gieco y la valiente decisión de Negra Sosa de bucear en la obra del rock nacional hasta hacerlas propias.

Generalmente los discos tributo realizados en un género diferente al de las canciones de origen suelen adolecer de dos defectos opuestos: el abuso de los mismos arreglos para todas las adaptaciones, como podemos ver en la serie de discos comerciales “bossa and lo que se le ocurra”. O sino podemos encontrarnos con una diversidad extrema a causa de convocar a bandas con enfoques radicalmente distintos lo que dota al disco de sorpresa pero le quita coherencia interna.

Este disco triple se maneja con sapiencia en un saludable equilibrio ya que se puede oír una identidad de disco a pesar del enorme desfile de artistas, tal vez a causa de que existía una banda base a la cual se iban acoplando los diferentes invitados aportando sus características y sonoridades propias. Por lo tanto más allá de que podamos sentir más afinidad estética por algunas versiones que por otras, el resultado final es altamente recomendable no solo para acólitos de la obra Spinettiana sino también para que oyentes habituales del folclore argentino puedan tener otra puerta de entrada a uno de los artistas más integrales que ha dado nuestra música.

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CD 1

1- Tema de pototo / Nacha Roldan
2- Crisantemo / Ángela Irene
3- El mar es de llanto / Claudia Romero
4- Bajan / Bruno Arias
5- Para ir / Laura casariego
6- Cielo de ti / Olga Roman
7- Hiedra al sol / Guillo Espel Cuarteto
8- La bengala perdida / Martin Dominguez
9- Cisne / Casiana Torres
10- Bagualerita / Liliana Herrero
11- Credulidad (instrumental) / Yvyra
12- La aventura de la abeja reina / Rocío Abalos Sanjurjo y Dario Barozzi
13- Enero del ultimo día / Machi Rufino
14- La miel en tu ventana (instrumental) / Franco Luciani
15- Plegaria para un niño dormido / Teresa Parodi
16- Vida siempre / Vanina Fernández
17- Miguelito, mi espíritu ha partido a tiempo / Silvia Salomone & Alfonso Bekes
18- Pequeño ángel / Bruja Salguero

CD 2
19- Muchacha ojos de papel / melisa Lamione & Jorge Giuliano
20- Panacea / Lorena Astudillo
21- Ella también (instrumental) / Jorge Cumbo
22- Laura va / Mavi Diaz & Las Folkies
23- No te busques ya en el umbral (umbral) / Maria y Cosecha
24- Bomba azul / Marcela Pasadore
25- Durazno sangrando / Sandra Mihanovich
26- Barro tal vez / Laura Albarracín & Jorge Giuliano
27- El enemigo / Mónica Abraham
28- Corto (instrumental) / Marcos Cabezas
29- Siempre en la pared / Guille Arron & Hermanos Butaca
30- Canción para los días de la vida / Laura Santos
31- Nueva luna, mundo arjo / La hendija
32- El anillo del capitán beto (instrumental) / Cuartoelemento
33- Fuga capella / Sergio Sanz
34- Dale gracias / Juan Del Barrio y Catalina del Barrio
35- Y aparece tu piel / Suna Rocha
36- Por / Beatriz Pichi Malen

CD 3
37- Todas las hojas son del viento / León Gieco
38- No ves que ya no somos chiquitos / Lilian Saba, Nahuel Pennisi y Marcelo Chiodi
39- Fuji / Juan Quintero
40- Jade (instrumental) / Lito Vitale
41- En una lejana playa del animus / Juan carlos Baglietto
42- Asilo en tu corazón / Grace Cosceri
43- Esta es la sombra / Belen Ile
44- Fuga capella / Marcelo Torres
45- Quedandote o yendote / Peñasco
46- Campos verdes / Rodolfo y Juliana Garcia
47- Dime la forma / Silvia iriondo
48- Madreselva / Laura Ros
49- Los libros de la buena memoria / Quique Sinesi & Guadalupe Gomez
50- Norte de nada / Gisella Baum Trio
51- Todos estos años de gente / Rubén Goldin
52- Vida siempre / Leo Sujatovich, Luna y Mateo Sujatovich
53- Para valen (instrumental) Rodolfo Mederos

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Diarios – (Fragmento) de Alejandra Pizarnik

Publicado por Muchachapielderayón el agosto 1, 2015
Publicado en: Diarios, Poesía. Etiquetado: Alejandra Pizarnik, Diarios, Soy una convulsión. Deja un comentario

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«Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me arrastro y me desgasto que no veo que instante de liberarme de esa prisión tan querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que es como soy yo con la gente que no me interesa.»

Alejandra Pizarnik (Diarios)

Infinito – Variaciones sobre la escritura

Publicado por Muchachapielderayón el julio 19, 2015
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Manuscrito

«Tengo delante de mí una página de manuscrito; se pone en marcha algo que participa a la vez de la percepción, de la intelección y de la asociación -pero también de la memoria y el goce- , y que llamamos lectura. ¿Dónde voy a detener, o dónde puedo detener esa lectura? Sin duda, veo bien de qué espacio parte mi ojo; ¿pero hacia qué? […] ¿Cuáles son los planos que toda lectura descubre? ¿Cómo se construye la cosmogonía que esa simple mirada reivindica? Cual singular cosmonauta atravieso muchos mundos sin detenerme en ninguno: la blancura del papel, la forma de los signos, la figura de las palabras, las reglas de la lengua, las obligaciones del mensaje, la profusión de los sentidos asociados. Mismo viaje infinito, en otra dirección, a lo largo del que escribe: partiendo de la palabra escrita, podría remontarme a la mano, al músculo, a la sangre, a la pulsión, a la cultura y al goce del cuerpo. Por ambas partes, la lectura-escritura se expande hasta el infinito, compromete a todo el hombre, a su cuerpo y a su historia; es un acto pánico cuya única definición segura es que no se detiene en ninguna parte.»

Roland Barthes

White poems (III)

Publicado por Muchachapielderayón el julio 6, 2015
Publicado en: Erótica, Poesía. Etiquetado: Body of desire, Rebecca Knotts, To know the way you have sensed language, White poems. Deja un comentario

Body of desire

Body of desire. Pure white canvas of silence, forbidden syllables. Blind white. Names embodied in color. I am not speaking. I have closed my eyes to words. This is about senses. Like forbidden I go within. Your red heat skin blushes a deeper shade. You start at my fingers. It is enough. We have never touched. It is enough for a current of river water to rise. You climb the wrist, trace round the wrist bone. This is the first poem: our hands. I will not write. When I place your fingers in my mouth it is just to taste the way you have touched. To know the way you have sensed language. To take hands in. This is another poem I will not write. On my neck you trace our forbidden names. You spell the word hush, again and again. I take your ear lobe in two fingers. Taste the thickness of wanting. I trace the hairline around the neck, mouth all the names for red. I trace the jawbone. We are thirsty, licking lips. You open your mouth. I trace the white poems from your cheekbone down. Your mouth tasting. Your tongue. Your wet lips. I place my finger. Trace your name across lips. Your painted lips. Your thirsty, red lips.

Rebecca Knotts

White poems (II)

Publicado por Muchachapielderayón el julio 6, 2015
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The canvas of desire

Desire is language overrun. Spilled paint. A mouthful of fruit. I have changed the canvas. Show me the delicate flowers. Enact. I have pulsed from red to depth blue. Blood flower. This is poetry searching through skin. Damp. Rhythmic. Imaginary. Shh. A woman must split herself for this. Fragrant poppy. Pillow book. Sliced apple. I paint a name blushing red. Silence the canvas. Refuse you. I write out the forbidden syllables. This has everything and nothing to do with skin. I’m writing past you. Desire is white heat. Blue veins blistering. Thirsty. Wanting. Reopening. Scent blossoming. Skin burning to a violet haze. This is the canvas of desire. Skin. Damp touch. Current. I have lost myself in this garden before. The split and separation. We refuse sweet fruit. We want to believe this wanting won’t diminish us. Whisper. Obsess. Say these words. Say them. White sheets. White. We are pushing toward the edge. There is no us. There is just us. The wanting. The words. The blossoms.

Rebecca Knotts

White poems (I)

Publicado por Muchachapielderayón el julio 6, 2015
Publicado en: Erótica, Poesía. Etiquetado: A flirtation of language, I paint your body of water, Rebecca Knotts, White poems. Deja un comentario

Blue blushing red

A flirtation of language. I paint the barrenness of blue. I paint your body of water, whisper language silently down skin. Hush. River water. It is the silences murmuring. The scent of a lover never tasted. Is this the same for you? Fragrant, blossoming sweat? Poet tongue? And I wouldn’t know, but these hands know. Pulsing of touch. Fragrant. White. I paint the barrenness of the body. In the empty forms I paint the poems of lovers, a yearning that overflows, overruns. Permit me two fingers to trace your shape. White blushing red. Hush. Let me write the words of red. Let me paint the taste: apple red. Peeling of skin. Permit me two fingers on skin. Permit me ink on skin. Fruit on skin. Permit me white red. Blushing. I want to write poems on white. Say forbidden. Say wanted. Say white. White. White. Hush. Write the story of two bodies untouched. Barrenness. I am refusing language. I paint two lovers drowning. Brushstroke silences. I do not wish to harm. I have not yet held you. Desire like writing. Fragrant words burning red.

Rebecca Knotts

Estrategias del deseo

Publicado por Muchachapielderayón el junio 26, 2015
Publicado en: Erótica, Poesía. Etiquetado: Cristina Peri Rossi, Estrategias del deseo, Seducción. Deja un comentario

Encaje

La palabras no pueden decir la verdad
la verdad no es decible
la verdad no es lenguaje hablado
la verdad no es un dicho
la verdad no es un relato
en el diván del psicoanalista
o en la páginas de un libro.
Considera, pues, todo lo que hemos hablado tú y yo
en noches de vela
en apasionadas tardes de café
-London, Astoria, Arlequín-
sólo como seducción
en el mismo lugar que las medias negras
y el liguero de encaje:
estrategias del deseo.

Cristina Peri Rossi

Erótica

Publicado por Muchachapielderayón el junio 26, 2015
Publicado en: Erótica, Poesía. Etiquetado: Cristina Peri Rossi, Erótica, Tu placer. Deja un comentario


Tu placer

Tu placer es lento y duro
viene de lejos
retumba en las entrañas
como las sordas
sacudidas de un volcán
dormido hace siglos bajo la tierra
y sonámbulo todavía

Como las lentas evoluciones de una esfera
en perpetuo e imperceptible movimiento
Ruge al despertar
despide espuma
arranca a los animales de sus cuevas
arrastra un lodo antiguo
y sacude las raíces

Tu placer
lentamente asciende
envuelto en el vaho del magma primigenio
y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo
y muge la garganta de un terrón
extraído del fondo
como una piedra.

Tu placer, animal escaso.

Cristina Peri Rossi

Laberinto

Publicado por Muchachapielderayón el junio 25, 2015
Publicado en: Poesía. Etiquetado: Jorge Luis Borges, Laberinto, Ni secreto centro. Deja un comentario

Lapuertademiumbral

No habrá nunca una puerta. Estás dentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.

No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.

No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.

Jorge Luis Borges

El placer del texto

Publicado por Muchachapielderayón el junio 25, 2015
Publicado en: Literatura. Etiquetado: El placer del texto, Escritura, La voluptuosidad de las vocales, Roland Barthes. Deja un comentario

Bocaaboca

Si fuese posible imaginar una estética del placer textual sería necesario incluir en ella la escritura en alta voz. Esta escritura vocal (que no es la palabra) no es practicada pero es sin duda la que recomendaba Artaud y la que solicita Sollers. Hablemos de ella como si existiese.
En la antigüedad la retórica comprendía una parte que ha sido olvidada, censurada por los comentaristas clásicos: la actio, conjunto de recetas específicas para permitir la exteriorización corporal del discurso: se trataba de un «teatro de la expresión», el orador–comediante «expresando» su indignación, su compasión, etc. La escritura en alta voz no es expresiva, deja la expresión al feno–texto, al código regular de la comunicación. La escritura en alta voz pertenece al geno–texto, a la significancia, es sostenida no por las inflexiones dramáticas, las entonaciones malignas, los acentos complacientes, sino por el granulado de la voz, que es un mixto erótico de timbre y de lenguaje y que como la dicción puede también ser la materia de un arte: el arte de conducir el cuerpo (de allí proviene su importancia en los teatros de Extremo Oriente). Considerando los sonidos de la lengua la escritura en alta voz no es fonológica sino fonética, su objetivo no es la claridad de los mensajes, el teatro de las emociones, lo que busca (en una perspectiva de goce) son los incidentes pulsionales, el lenguaje tapizado de piel, un texto donde se pudiese escuchar el granulado de la garganta, la oxidación de las consonantes, la voluptuosidad de las vocales, toda una estereofonía de la carne profunda: la articulación del cuerpo, de la lengua, no la del sentido, la del lenguaje. Un cierto arte de la melodía puede dar idea de esta escritura vocal, pero como la melodía está muerta es tal vez en el cine donde pueda encontrársela con mayor facilidad. En efecto, es suficiente que el cine tome de muy cerca el sonido de la palabra (en suma es la definición generalizada del «granulado» de la escritura) y haga escuchar en su materialidad, en su sensualidad, la respiración, la aspereza, la pulpa de los labios, toda una presencia del rostro humano (que la voz, que la escritura sean frescas, livianas, lubrificadas, finamente granuladas y vibrantes como el hocico de un animal) para que logre desplazar el significado muy lejos y meter, por decirlo así, el cuerpo anónimo del actor en mi oreja: allí rechina, chirría, acaricia, raspa, corta: goza.

Roland Barthes

Nonsense suite

Publicado por Muchachapielderayón el junio 21, 2015
Publicado en: Poesía. Etiquetado: Nonsense suite, Ulalume González de León, Un umbral no cruzado. Deja un comentario

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I
A veces uno se encuentra
con alguien que no está allí
y que al día siguiente otra vez no está allí
y uno se pone a desear
que ese alguien nunca se vaya
para poder     no verlo      siempre

II
Fui a visitar a nadie
en su casa vacía
y nos dijimos nada

Le di lo que no tengo

Esto pasó mañana

III
Apenas era: era
un umbral no cruzado
Las ganas de saltar
de este lado a aquel lado

Si no hubiera otro lado?
las ganas de saltar
Y perdidas las ganas?
El salto para atrás

IV
Corrían tras las palabras
que corrían tras sus sentidos
que corrían

Nadie alcanzó a nadie

Todos corrían por espacios separados
Todos envejecieron.

Ulalume González de León

Paso de la serpiente

Publicado por Muchachapielderayón el junio 21, 2015
Publicado en: Poesía. Etiquetado: Deshiscencia, Néstor Perlongher, Paso de la serpiente. Deja un comentario

hiedra

serpientes breves, de pasos evaporados
LEZAMA LIMA

1.

DE LA SERPIENTE EL PASO traslúcido
babea en el instante el eco que se abomba
o tapiza de jades, como un pespunte verde
alza coloraciones en el giro del espacio increado,
trasnatural, su giba en roce desleyente
borra casi olvidando las leyendas del jabón
mas del halo al halarlo resurgen contraseñaso
anulares que enseñan la lucidez del paso.

2.

SERPENTINA DE COBRAS en el ballet mohave
mojándose a la sombra de espiraladas araucarias
por marcar en la hiedra la levedad de un paso
que es en verdad el paso de la hierba por el aire
mojado de los círculos de ojos hueros en salitrosos
vidrios fintas de macramé escandiendo la cítara
pupilar, su enamorado colibrí la córnea
cornea simulando en la alfombra del musgo
en lo aguado del aire ese rocío del humo en su
dehiscencia.

Néstor Perlongher

Viaje finido

Publicado por Muchachapielderayón el junio 18, 2015
Publicado en: Poesía. Etiquetado: Alfonsina Storni, En el beso de ayer hice mi viaje. Deja un comentario

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¿Qué hacen tus ojos largos de mirarme?
¿Qué hace tu lengua, de llamarme, larga?
¿Qué hacen tus manos largas de tenderse
hasta mis llamas?

¿Qué hace tu sombra larga tras mi sombra?
¿Por qué rondas mi casa?
En el beso de ayer hice mi viaje.
Conozco tu alma.

¿Para qué más? He terminado el viaje.
Tus catacumbas inundadas de aguas
muertas, oscuras, cenagosas, fueron
con mis manos palpadas.

Tus manos ni se acerquen a las mías,
apártame tus ojos, tus palabras…
los mohos de tus zócalos secaron
raíces de mis plantas.

Odio tus ojos largos.
Odio tus manos largas.
Odio tus catacumbas
llenas de agua.

Alfonsina Storni

La muerte de los artistas

Publicado por Muchachapielderayón el junio 18, 2015
Publicado en: Arte, Poesía. Etiquetado: Carcaj, Charles Baudelaire, La muerte de los artistas. Deja un comentario

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¿Cuánto mis cascabeles tendré que sacudir
Y besarte la frente, triste caricatura?
Para dar en el blanco, de mística virtud,
Mi carcaj, ¿cuántas flechas habrá de malgastar?

En fintas sutilísimas nuestra alma gastaremos,
Y más de un bastidor hemos de destruir,
Antes de contemplar la acabada Criatura
Cuyo infernal deseo nos colma de sollozos.

Hay algunos que nunca conocieron a su ídolo,
Escultores malditos que el oprobio marcó,
Que se golpean con saña en el pecho y la frente,

Sin más que una esperanza, ¡Capitolio sombrío!
Que la Muerte, cerniéndose como sol renovado,
Logrará, al fin, que estallen las flores de su mente.

Charles Baudelaire

Lucas, sus luchas con la hidra

Publicado por Muchachapielderayón el junio 18, 2015
Publicado en: Cuento, Literatura. Etiquetado: De lo poli a lo unicéfalo, Julio Cortázar, La hidra. Deja un comentario

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Ahora que se va poniendo viejo se da cuenta de que no es fácil matarla. Ser una hidra es fácil pero matarla no, porque si bien hay que matar a la hidra cortándole sus numerosas cabezas (de siete a nueve según los autores o bestiarios consultables), es preciso dejarle por lo menos una, puesto que la hidra es el mismo Lucas y lo que él quisiera es salir de la hidra pero quedarse en Lucas, pasar de lo poli a lo unicéfalo. Ahí te quiero ver, dice Lucas envidiándolo a Heracles que nunca tuvo tales problemas con la hidra y que después de entrarle a mandoble limpio la dejó como una vistosa fuente de la que brotaban siete o nueve juegos de sangre. Una cosa es matar a la hidra y otra ser esa hidra que alguna vez fue solamente Lucas y quisiera volver a serlo. Por ejemplo, le das un tajo en la cabeza que colecciona discos, y le das otro en la que invariablemente pone la pipa del lado izquierdo del escritorio y el vaso con los lápices de fieltro a la derecha y un poco atrás. Se trata ahora de apreciar los resultados.
Hm, algo se ha conseguido, dos cabezas menos ponen un tanto en crisis a las restantes, que agitadamente piensan y piensan frente al luctuoso fato. O sea: por un rato al menos deja de ser obsesiva esa necesidad urgente de completar la serie de los madrigales de Gesualdo, príncipe de Venosa (a Lucas le faltan dos discos de la serie, parece que están agotados y que no se reeditarán, y eso le estropea la presencia de los otros discos. Muera de limpio tajo la cabeza que así piensa y desea y carcome). Además es inquietantemente novedoso que al ir a tomar la pipa se descubra que no está en su sitio. Aprovechemos esta voluntad de desorden y tajo ahí nomás a esa cabeza amiga del encierro, del sillón de lectura al lado de la lámpara, del scotch a las seis y media con dos cubitos y poca soda, de los libros y revistas apilados por orden de prioridad.
Pero es muy difícil matar a la hidra y volver a Lucas, él lo siente ya en mitad de la cruenta batalla. Para empezar la está describiendo en una hoja de papel que sacó del segundo cajón de la derecha del escritorio, cuando en realidad hay papel a la vista y por todos lados, pero no señor, el ritual es ése y no hablemos de la lámpara extensible italiana cuatro posiciones cien vatios colocada cual grúa sobre obra en construcción y delicadísimamente equilibrada para que el haz de luz etcétera. Tajo fulgurante a esa cabeza escriba egipcio sentado. Una menos, uf. Lucas está acercándose a sí mismo, la cosa empieza a pintar bien. Nunca llegará a saber cuántas cabezas le falta cortar porque suena el teléfono y es Claudine que habla de ir co-rrien-do al cine donde pasan una de Woody Allen. Por lo visto Lucas no ha cortado las cabezas en el orden ontológico que correspondía puesto que su primera reacción es no, de ninguna manera, Claudine hierve como un cangrejito del otro lado, Woody Allen Woody Allen, y Lucas nena, no me apurés si me querés sacar bueno, vos te pensas que yo puedo bajarme de esta pugna chorreante de plasma y factor Rhesus solamente porque a vos te da el Woody Woody, comprendé que hay valores y valores. Cuando del otro lado dejan caer el Annapurna en forma de receptor en la horquilla, Lucas comprende que le hubiera convenido matar primero la cabeza que ordena, acata y jerarquiza el tiempo, tal vez así todo se hubiera aflojado de golpe y entonces pipa Claudine lápices de fieltro Gesualdo en secuencias diferentes, y Woody Allen, claro. Ya es tarde, ya no Claudine, ya ni siquiera palabras para seguir contando la batalla puesto que no hay batalla, qué cabeza cortar si siempre quedará otra más autoritaria, es hora de contestar la correspondencia atrasada, dentro de diez minutos el scotch con sus hielitos y su sodita, es tan claro que le han vuelto a crecer, que no le sirvió de nada cortarlas. En el espejo del baño Lucas ve la hidra completa con sus bocas de brillantes sonrisas, todos los dientes afuera. Siete cabezas, una por cada década; para peor, la sospecha de que todavía pueden crecerle dos para conformar a ciertas autoridades en materia hídrica, eso siempre que haya salud.

Julio Cortázar

Costumbres

Publicado por Muchachapielderayón el junio 18, 2015
Publicado en: Poesía. Etiquetado: Juan Gelman, No es para. Deja un comentario

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No es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal.

Juan Gelman

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